martes, 4 de noviembre de 2008

Monte Albán

Después de subir un cerro por una empinadas y estrecha carretera llegamos a la zona arqueológica de Monte Albán. Esta ciudad fue construida por la cultura zapoteca en los últimos años del preclásico. En poco tiempo se convirtió en el centro hegemónico de la región del valle de Oaxaca. Los zapotecas tuvieron su esplendor en la época del clásico, desarrollaron una agricultura intensiva; crearon grandes centro ceremoniales como Mitla y esta ciudad; desarrollaron un sistema numérico y de escritura muy avanzado; perfeccionaron el arte de la orfebrería; tenían un culto muy desarrollado a los muertos, construyendo magnificas tumbas, como la tumba 7. Al igual que otras culturas, eran politeístas y sus dioses principales eran los de la naturaleza, como Cocijo, dios de la lluvia.
Monte Albán tenia mucho contacto con Teotihuacan y cuando ésta cayó, Monte Albán comenzó su decadencia hasta llevarla a su abandono poco antes del epiclásico.

El sitio arqueológico se encuentra en un cerro desde donde se puede ver gran porción del valle. Lo primero que vimos al entrar al sitio fue una gran pared compuesta por talud-tablero que se elevaba, a ojo de buen cubero, unos 10 metros y tenía una escalinata que te llevaba a la plataforma norte del conjunto. Rodeamos dicho muro y subiendo unas escaleras llegamos al juego de pelota, un estadio de piedra donde se practicaba este deporte ritual. A la derecha de dicho estadio se encontraba la plaza central, una gran plaza rodeada por plataformas construidas por talud-tablero, en el centro se ubicaba un complejo de templos al igual que todo alrededor, al norte se ubica la plataforma norte, al sur la plataforma sur. Esta plataforma es la mas alta del sitio, en su cúspide cuenta con un templo. Frente a la plataforma Sur se encuentra el observatorio, un edificio con arquitectura muy distinta a los demás donde se realizaba observaciones de los astros. Y a la izquierda estaba la plaza de los danzantes, un área donde se encuentran varias estelas con personajes que, con mucha imaginación, parecen que están bailando acompañados por varios glifos que probablemente eran sus nombres.



Después de unas horas de admirar el sorprendente trabajo de nuestros antepasados zapotecas, fuimos llamados por los profesores para regresar a los camiones y seguir con nuestra travesía.

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