A la mañana siguiente, después de sobrevivir a la locura nocturna de los adolescentes madrileños y desayunar en el suculento
buffet del hotel, incluido en la tarifa del viaje, nos encaminamos a nuestra siguiente parada,
Mitla. Después de media hora de viaje por la campiña
oaxaqueña, llegamos al pueblo de San Pablo Villa de
Mitla, donde se ubica la zona arqueológica de
Mitla.
Mitla es una ciudad
multicultural. En un principio, la ciudad fue fundad por los
zapotecas, con el fin de crear un centro ceremonial para sus muertos (
Mitla en
nahúatl es Lugar de muertos), parte importante de su cultura. Después de la
caída de Monte
Albán,
Mitla cobró gran importancia y fue el paradero de mucho emigrantes de la antigua capital
zapoteca. En el
epiclásico, la cultura
mixteca comenzó a adquirir mucho poder e importancia, utilizaban el nuevo sistema económico militarista y así fueron avanzando y dominando a los
zapotecas del valle
capturando sus ciudades y
modificandolas para usos rituales. Entre las ciudades capturadas se encuentran Monte
Albán y
Mitla. En
Mitla la conversión al estilo
mixteco es muy claro, en el conjunto de las columnas se encuentra un palacio
mixteco decorado por las distintivas grecas
mixtecas elaboradas de pequeñas piedras acomodadas de tal
forma para crear grecas
geométricas. En el conjunto norte por su lado, se destruyó el edificio ahí emplazado y utilizando las rocas y la plataforma de éste se construyó una iglesia para facilitar así la evangelización de los indígenas de la región.

Nosotros entramos al sitio por el lado norte, por lo tanto, lo primero que divisamos fue la iglesia sobre la plataforma
mixteca. Unos pasos más al sur se encontraba el complejo principal, el grupo de las columnas. Es una plaza rodeada por plataformas, al estilo
zapoteca, con un palacio elevado en la parte norte. Entramos al
placio subiendo los muy angostos escalones y al pasar el portal, dentro se ubicaban 6 columnas que probablemente
sostenían un techo en el pasado. Ligeramente a la derecha se encontraba un pasillo estrecho y techado, al atravesarlo llegamos a un pequeño patio con una
habitación a cada uno de los cuatro lados, una de ellas con una
reconstrucción del techo,
cortesía del
INAH. Lo que cabe resaltar es que todo el complejo estaba decorado con esas grecas tan
características de los
mixtecos.

Después de esa
rápida visita por el patrimonio mixteco, y hacer akgunso dibujos de las grecas y un croquis del palacio, nos llamaron para irnos a los camiones y continuar nuestro recorrido por los valles de
Oaxaca sin darnos tiempo para visitar el grupo que se encontraba más al sur...
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